Autoría: Rosalía de Castro
Ano: 1884, Establecimiento tipográfico de Ricardo Fé
Cita:
“(…)
II
– ¡Cementerio de vivos! … murmuraba
Yo, al cruzar por las plazas silenciosas,
Que otros días de glorias nos recuerdan.
¿Es verdad que hubo aquí nombres famosos,
Guerreros indomables, grandes almas?
¿Dónde hoy su raza varonil alienta?
La airosa puerta de Fonseca, muda,
Me mostró sus estatuas y relieves
Primorosos, encanto del artista,
Y del gran hospital, la incomparable
Obra del génio, ante mis tristes ojos,
En el espacio dibujóse altiva.
Despues la catedral… palacio místico
De atrevidas románicas arcadas:
Y con su Gloria de bellezas llena.
Me pareció al mirarla que quería
Sobre mi frente, desplomar ya en ruinas,
De sus torres la mole gigantesca.
Volví entonces el rostro, extremecida
Hacia donde atrevida se destaca,
Del Cebedeo la celeste imágen:
Como el alma del mártir, blanca y bella,
Y vencedora en su caballo airoso,
Que galopando en triunfo rasga el aire.
Y bajo el arco oscuro, en donde eterno
Del oculto torrente el rumor suena,
Me deslicé cual corza fugitiva,
Siempre andando al azar, con aquel paso
Errante, del que busca en donde pueda
De sí arrojar el peso de la vida.
Atrás quedaba aquella calle adusta,
Camino de los frailes y los muertos,
Siempre vacía y misteriosa siempre,
Con sus manchas de sombra gigantescas
Y sus claros de luz, que hacen más triste
La soledad, y que los ojos hieren.
Y en tanto… la llovizna, como todo,
Lo manso terca, sin cesar regaba
Campos y plazas, calles y conventos
Que iluminaba el sol con rayo oblícuo
A través de los húmedos vapores,
Blanquecinos á veces, otras negros.
(…)”
(Fragmento do poema Santa Escolástica)
Máis información: Galipedia
